BOGOTÁ FUTURA
Seguramente, y en algún momento, nos habremos preguntado cómo nos veremos dentro de 5 o 10 años, que estaremos haciendo, cómo estaremos de salud, tendremos hijos, y si es así, que estarán haciendo ellos, en fin. De igual manera debemos hacernos esa mismas preguntas con respecto a nuestra Ciudad, que finalmente es nuestro hogar, ya que aquí vivimos, trabajamos, estudiamos, estamos al lado de nuestros seres queridos , de tal manera, que el futuro de nuestra ciudad determina en gran medida nuestro propio futuro.
En un escenario optimista, veremos una Bogotá moderna, con un sistema de transporte masivo que incluye un Transmilenio sin semáforos, blindado contra los bloqueos constantes de que fue objeto en el pasado, con pasos bajo nivel y puentes exclusivos que disminuyen notablemente los tiempos de desplazamiento, con más respeto hacia los usuarios. Además de un Sistema “Metro” que complementado con el anterior mejoraron notablemente la movilidad, ya que nadie se siente motivado a sacar sus vehículos particulares y los han dejado solo para salir a pasear con sus familias los fines de semana para visitar los municipios de la Sabana y sus “barrios calientes” Melgar y Girardot.
Eso sin contar unos excelentes viaductos, sin huecos, ciclovías por toda la ciudad, más espacios de recreación pasiva y activa, más zonas verdes, más árboles, mas respeto al espacio público sin la presencia de vendedores ambulantes y vehículos obstaculizando el paso, mas baños públicos, menos inseguridad, mas fuentes de empleo, una cultura ciudadana envidiable, en fin la ciudad soñada.
Pero también habrá quienes ven un panorama más sombrío, que prevén una ciudad sobrepoblada, donde la calidad y cobertura de los servicios públicos es insuficiente, ya que diariamente llegan miles y miles de compatriotas de otras partes del país, con problemas de movilidad, inseguridad, desempleo, falta de educación, insalubridad, corrupción, invasión de espacios públicos, basuras y otros más que ninguna administración local fue capaz de resolver. Esta ciudad en caos y anarquía sería lo más parecido a una ciudad del África Ecuatorial o de otros lugares remotos que asociamos con la miseria y el tercermundismo en su máxima expresión.
Estoy totalmente convencido que todos nos identificamos con el primer escenario, pero para lograrlo se hace necesario que la ciudad la CONSTRUYAMOS ENTRE TODOS y no le descarguemos esa responsabilidad solo al Gobierno y a las autoridades locales. Con cosas tan elementales, como no arrojar basuras en la calle, respetar las señales de tránsito, ser solidarios con nuestros conciudadanos, respetar las más elementales normas de convivencia, siendo propositivos en la solución de los problemas de la ciudad, ya estamos contribuyendo a mejorar nuestra propia calidad de vida.
En respuesta a lo ordenado por nuestra Constitución Nacional, el Estado ha orientado sus esfuerzos, a mejorar la calidad de vida de los colombianos brindándoles servicios con calidad en educación, salud, vivienda, empleo, recreación, movilidad, entre otros. Para ello promulgó la Ley 388 de 1997 conocida como la Ley de Desarrollo Territorial. A partir de allí se han creado una serie de instrumentos legales que tienen como propósito alcanzar los objetivos propuestos, entre ellos los Planes de Ordenamiento Territorial (POT), los Planes Zonales, y las UPZ locales. Cabe mencionar que en nuestro “Centro de Documentación” encontrará el marco legal vigente y las normas aplicables para el Distrito Capital.
En nuestro siguiente artículo analizaremos un poco más en detalle cada uno de estos aspectos, teniendo en cuenta su motivación y sus propósitos.